Antes de nada, si acabas de aterrizar y quieres hacerte una idea de qué va el sistema del (Tricube Tales) juego, haz clic aquí para ir a la página donde más o menos explico de qué va esto.
Si te quieres descargar esta aventura, puedes hacerlo de forma gratuita en este enlace, aunque si te gusta… ¡vuelve y cómprala, que está muy baratita!
Ambientación
Al caer la noche, bandas criminales y ladrones profesionales ejercen su nefasto oficio, robando casas y objetos de valor al amparo de la oscuridad. Pero no todos estos astutos malhechores son humanos, y en los últimos meses, una nueva raza de forajidos ha cobrado prominencia rápidamente.
Muchos gatos viven en el adinerado barrio de Oakhill, y varios de los felinos más traviesos han puesto en práctica su curiosidad natural y su astucia sobrenatural, estableciendo una organización criminal de gatos ladrones. Desde elaborados atracos y robos impactantes hasta despiadados secuestros de mascotas y robos audaces, ningún trabajo es demasiado grande ni demasiado peligroso para estas peludas amenazas y sus oleadas de crímenes alimentadas por la hierba gatera.
Perteneces a una banda de gatos ladrones conspiradores que han salido a las calles en busca de riquezas. Mucho más astuto que las mascotas comunes, ¡has aprendido a usar tu ingenio para ser más listo que los humanos y robarles!
Descripción del personaje

Rasgo: Atlético
Raza: Maine Coon
Ventaja: Escurridizo
Peculiaridad: Corpulento
Nombre: Misino
Karma: 3
Resolución: 3
Vidas: 9
¿Por qué los gatos han llegado a ser tan inteligentes? (Tirada de dado: 6)
Los gatos, hartos de que las personas tuviesen a ratones como mascotas, ratones que a ellos no les estaba permitido comer, desarrollaron una nueva capacidad para acabar con los malditos roedores de formas más sutiles, dando lugar a una nueva generación de gatos supervillanos.
De ahí, a que se organizasen como una banda criminal estructurada, solo hubo un paso…
Escenario inicial
(Tirada de dado: 1 - 2 - 5)
Los Pelosos Peligrosos han entrado en la sede de los Ronroneros Rateros y les han robado toda la hierba gatuna que tenían almacenada.
Los Ronroneros Rateros han de entrar en el refiguo de animales de la ciudad, donde los Pelosos tienen su sede, para recuperar la hierba que les pertenece, y de camino, si pueden, darles una buena lección para que aprendan quien manda en el barrio de Oakhill.
Desarrollo
Escena 1
![]()
![]()
![]()

Prueba normal de astucia
Buenas a todos.
Me llamo Misino. Soy un Maine Coon adulto, bastante corpulento y atlético, y no es por presumir, pero tengo una tremenda habilidad para pasar desapercibido y salir airosamente de situaciones algo comprometidas.
Vivo en el barrio de Oakhill. Mis inquilinos son una familia compuesta solo por dos adultos que están casi todo el día fuera de casa, así es que no les molesto demasiado y ellos a mi tampoco. Esto me viene genial, ya que pertenezco a una organización denominada «Ronroneros Rateros», y como habitualmente tengo tiempo para lo que quiero, soy uno de sus mejores agentes.
Esta mañana, el gran ronroneador me llamó para informarme de que hace unos días, sufrimos un asalto en nuestra sede central y nos robaron toda la hierba de gato que teníamos almacenada. Los culpables del asalto son, sin duda alguna, los Pelosos Peligrosos, cuya sede está a unas manzanas de mi casa. Este barrio no tiene cabida para dos organizaciones.
El gran ronroneador necesita que entre en su sede y recupere lo que es nuestro.
Desde que me fue encargada la mísión, estoy dándole vueltas a mi ovillo de lana pensando cómo puedo obtener información sin levantar sospechas, ya que el gran peloso es mi vecino y controla todos mis movimientos. Necesito saber quién está en su sede, dónde está la hierba, por dónde puedo entrar… detalles, muchos detalles que no tengo y que me es imposible conseguir en persona. Y por fin he encontrado la solución: solo tengo que encontrar a Chipi, la ardilla chismosa del barrio, y «convencerla» de que me cuente todo lo que sabe. Si consigo persuadirla de la forma adecuada, podra darme todo la información que necesito… o conseguírmela a cambio de algún regalo…
🎲🎲 Tirada normal de astucia: 1- 1. Pifia total.
He salido al jardín a buscar a la ardilla. Como suele ser habitual en ella, estaba subida al arbol del vecino. He conseguido entrar sigilosamente a su jardín y subirme al árbol. Cuando estaba a punto de saltar hacia ella y capturarla, el inquilino del vecino me ha visto y ¡me ha lanzado una piedra! Es un cachorro lleno de mocos y pecas que adora a las ardillas y odia a los gatos, incluido su dueño, el gran peloso. Nos llama asesiones y cosas por el estilo… ¡como si necesitásemos ardillas para alimentarnos teniendo esclavos que nos traen comida cada vez que queremos!
Para colmo de males, el cachorro tiene buena puntería. La piedra me ha dado de lleno en mis nalgas, y entre el susto y el dolor, me he caído del árbol de mala manera, sin darme tiempo a recolocarme, y me he hecho daño en mi patita delantera derecha. Me he recompuesto como he podido y he salido corriendo del jardín del vecino, pero con el jaleo que se ha montado, mi inquilina se ha asomado y me ha visto entrar en casa cojeando.

Ahora mismo estoy camino del veterinario para que me examine la pata. Me duele horrores, es cierto, pero no estoy para perder el tiempo. Por mucho que he maullado, bufado y arañado, esta vez no me ha hecho caso y me ha metido sin miramientos en un trasportín. Esto puede ser tildado de traición, pero ya la castigaré en otro momento. Ahora tengo que conseguir volver a la casa.
Escena 2
![]()
![]()
![]()

Prueba difícil de agilidad
En la sala de espera del veterinario me encontré con un viejo amor de juventud: una preciosa Korat de ojos verdes, con la que compartí varias noches locas. Ahora mismo no recuerdo su nombre… Ella no pertenece a ninguna organización, porque siempre ha pensado que es mejor ir por libre, y lo cierto es que se le han encargado algunos trabajos que ha hecho a la perfección. Adora el poder, y por eso me adora a mí.
Cuando le conté mi problea, me dio un consejo: cuando te pongan sobre la mesa, camina con normalidad y aguanta el dolor. Si no ven que cojeas, todos pensarán que ha sido un mal golpe y te dejaran traquilo. Podría volverme a perder en esos ojos verdes tan fácilmente… pero mi esclava se puso de pie y me llevó a otra sala, lejos de ella.
Cuando paramos, vi que había puesto el transportín sobre la mesa del veterinario. Y ahí, enfrente de mi, estaba él enseñándome todos sus dientes, con lo que los humanos llaman una sonrisa, y diciendo cosas con una voz melosa, como si yo fuese un bebé. Estaba muy nervioso. No quería salir del transportín. Tenía dos opciones: o dejar cao a ese señor de dientes blancos, o ceder y salir. Pensé que lo mejor sería salir, porque lo otro sería meterme ya en demasiados problemas. Además, me habían puesto una lata de comida que olía de maravilla al otro lado de la mesa… Asi es que, recordando las palabras de mi antiguo amor, decidí salir del transportín con dignidad y sin cojear, y comerme tranquilamente ese rico paté.
🎲🎲🎲 Tirada dífícil de agilidad: 4 – 4 – 1. Fallo.
Ciertamente tenía algo de hambre, y el paté olía de estupendamente, y no calculé bien mi fuerza… el caso es que salí precipitadamente del transportín y me lancé hacia la lata de comida. La pata me falló y se me escapó un maullido lastimero de dolor. Creo que ahí fue cuando la cagué.

Me hicieron radiografías y vieron que tenía la pata rota. Ahora tengo una venda puesta en la pata y un vaso enorme puesto del revés en la garganta. Collar isabelino lo han llamado. En casa todo son mimos, lo cual es estupendo, pero ahora mismo no puedo abortar mi misión en este estado deplorable de salud.
Escena 3
![]()
![]()
![]()

Prueba difícil de agilidad
Hoy ha venido a verme mi gatita preferida. Como nos separaron tan precipitadamente, no tuvo tiempo de despedirse, y además, quería saber como me había ido. Zarina se llama, por fin lo he recordado.
Me ha contado que se pasó por la sede el otro día para ver cómo iban las cosas e informar de mi problema a la organización, y mi jefe estaba como loco porque no sabía nada de mí desde hace días. Según ella, no dio ningún detalle sobre la escenita del árbol, y menos mal, porque sería el hazmerreir de la organización.
Le he dicho que haga el favor de llevarle el recado al gran ronroneador de que estoy mucho mejor y de que en breve estaré de nuevo bien y podré cumplir la mision que se me ha asignado. Ella es demasiado astuta para creerme dado mi aspecto, así es que me ha retado a subir al poyete de la ventana. Para eso tengo que dar un gran salto desde el suelo… ¡pero puedo hacerlo! o tal vez no, pero no puedo negarme.
🎲🎲🎲 Tirada difícil de agilidad: 2 – 4 – 5. Fallo.
¡Quién ha puesto esa figurita de cerámica sobre la mesa auxiliar de al lado de la ventana! El estruendo ha sido terrible. Zarina ha salido huyendo por la ventana con una carcajada hiriente, pero tan hermosa…

Mi inquilina ha aparecido instantes después en la habitación y me se ha puesto a reñirme, después de llenarme toda la habitación de obstáculos para que tropiece. Bueno, la verad es que tampoco me ha reñido demasiado, porque estoy malito, y al final se ha puesto a cepillarme.
Lo malo de esto es que estoy en manos de Zarina, y puede que le cuente al gran ronroneador que me encuentro fatal y es probable que le de la misión a otro gato que considere más apto que o.
Ahora mismo tampoco es que haya que ser muy bueno para superarme, la verdad…
Escena 4
![]()
![]()
![]()

Prueba fácil de fuerza
Han pasado varios días y aun sigo convaleciente.
La ardilla culpable de todos mis males ha estado esta mañana en la ventana, mofándose de mí. Si, se que las ardillas son poco más inteligentes que los humanos, pero me ha sentado verla ahí, toda feliz, mirándome con esos ojillos burlones, mientras yo sigo sin poder salir porque me duele la pata.
Me he acercado con toda la dignidad que he podido reunir hasta la ventana. Ella sabía que estaba cerrada, asi es que ni se ha inmutado, ha seguido allí haciéndome gestos de dolor, caída, cojera y otras muchas mofas que se le han ocurrido. El bicho no tiene gracia ninguna, pero sí una gran imaginación.

Se abrir la ventana. Es de la correderas y normalmente no encaja del todo y se puede abrir con algo de maña… Voy a abrirla y le voy a meter un zarpazo que la va a dejar sin cola.
🎲🎲 Tirada fácil de fuerza: 3 – 4. Acierto.
Poco a poco, mientras ella seguía allí entretenida con su burla, he conseguido abrir lo suficiente la ventana para sacar la zarpa buena y… ¡Zasca! ¡Tengo tu cola! El vil bichejo ha entrado en pánico y me ha jurado que si la suelto hará lo que quiera por mí. No me apetece nada dejarla escapar, pero tengo que pensar con la cabeza fria. Estoy en la situación que quería estar hace unos días, encima de la rama de aquel árbol, así es que ahora puedo aprovecharme de ella… Además, si le corto la cola, lo llenaré todo de sangre y, después de lo de la figurita de cerámica, prefiero no liarla más con mis inquilinos. Le he hecho prometer que me conseguirá toda la información que necesito sobre los Pelosos Peligrosos y la he soltado. ¡Más le vale volver!
Unas horas más tardes, a la caída de la noche, la ardillita ha vuelto con toda la información solicitada. Si consigo tenerla aterrorizada siempre, puede ser una excelente espia, la verdad. Muy eficiente.
Ahora solo me queda urdir un buen plan con todo lo que se para conseguir recuperar la hierba gatuna que nos pertenece por derecho.
Escena 5
![]()
![]()
![]()

Prueba de agilidad sencilla
🔮 Tirada para ver si me quitan hoy ya la escayola – 1. No, para nada.
Me han vuelto a llevar al veterinario y todo sigue igual: pata tiesa y collarín horroroso. Al menos he tenido tiempo de urdir un plan infalible para recuperar la hierba gatuna de la sede de los Pelosos Peligrosos.
He mandado un mensaje a mi sede diciendo que todo está controlado, que en cuanto esto se acabe, todo se solucionará y recuperare lo que es nuestro.
Eso sí, tengo que empezar a entrenar. Estoy cogiendo algo de peso con tanto reposo y mimitos de mis inquilinos y necesito ponerme en forma de nuevo. Si al menos consiguiese llegar hasta el jardín sin que me intercepten y me vuelvan a dejar en esa cosa incómoda que ellos llaman «mi camita». Voy a intentarlo una vez más, a ver si consigo que me dé un poco el aire.
🎲🎲🎲 Tirada de agilidad sencilla: 6 – 3 – 3. Éxito.
En un despiste de mi humano he conseguido salir por fin de la casa y he hecho algo de ejercicio suave. He arañado mi tronco favorito, para dejar claro que el jardin sigue siendo mío y solo mío, he subido y bajado varias veces del banco, y mi pata casi no me ha dolido. Me estoy recuperando estupendamente, aunque los humanos digan lo contrario.
Al entrar en casa de vuelta, he dejado algo de barro por el camino porque fuera está lloviendo y no todo es hierba en nuestro jardín. Mis humanos han visto el rastro y han deducido que he sido yo, que he salido fuera. Han cerrado todo con llave para que no vuelva a escapar hasta que esté recuperado, y encima se han mosqueado porque lo he ensuciado todo. ¡Como si fuese mi culpa que ellos tengan el jardín lleno de barro! Si no lo mantienen en buenas condiciones no es mi culpa que todo se manche. Es más, yo tendría que estar mosqueado porque me he llenado todas las patas de barro, y luego sabe fatal.

Una vez que he escuchado toda la pataleta, y me han limpiado las patas (mal sabor que me ahorro), y me han echado de comer y he bebido algo de agua, me he tenido que echar una siesta algo más larga de lo normal porque he acabado agotado.
Cuando despierte tocara preocuparse para ver cómo puedo salir de la casa la próxima vez.
Escena 6
![]()
![]()
![]()

Prueba de astucia sencilla
Me ha sido imposible salir de casa estos días. Mi humano macho estaba mocoso y tampoco ha salido de casa. Es más, me ha obligado a hacerle compañía en el sofá toda la mañana mientras hacía ruidos extraños con la nariz y roncaba a partes iguales.
Cuando mi inquilina hembra ha llegado a casa, y después de recoger toda la porquería que su compañero ha dejado por todas partes (trozos de papel que huntaba con lo que salía de su nariz, bolsas de comida vacías, vasos y más vasos…), me ha llevado al veterinario de nuevo.
🔮 Tirada para ver si me quitan hoy ya la escayola – 4. ¡Sí! ¡Por fin!
Por fin se han convencido de que ya estaba bien y me han quitado esa cosa de la pata y del cuello. Cuando hemos vuelto a casa, el humano mocoso había empeorado y su compañera ha decido llevarlo a su veterinario. Con el jaleo de salir corriendo han olvidado dejarme encerrado en casa y por fin he podido salir tranquilamente.
He hecho algunos ejercicios para comprobar que sigo igual de estupendo que siempre. Ágil, fuerte… ¡en forma total! Así es que hoy va a ser el día. Hoy voy a recuperar lo que es nuestro, por fin. Además, todo el mundo se piensa que sigo convaleciente, así es que será una sorpresa total para ellos cuando consiga quitarles nuestra hierba.
Primero tengo que preparme. Según los datos de la ardilla chismosa, el gato que está durante el día de guardia es un glotón y no muy espabilado himalayo, así es que voy a buscar algo de la comida rica que me tienen mis humanos para utilizarla como señuelo antes de nada.
🎲🎲 Tirada fácil de astucia: 6 – 2. Éxito.
Cargado con la comida que llevo, me acerco a la guarida de los Pelosos Peligrosos simulando ser un repartidor. Le digo al gato que está de guardia que me envían desde la sede con un regalo para él, y le enseño la lata de comida que llevo conmigo. Los ojos se le iluminan y comienza a salivar. Esto va bien. Le comento que es una pena que en el puesto de trabajo no pueda comer, porque tiene una pinta estupenda… y me ofrezco a sustituirlo si me da un bocadito para que él pueda comerse el resto tranquilamente. ¡Estos himalayos son extremandamente confiados! En su defensa tengo que decir que parecía muy joven. El pobre, la que le va a caer encima es monumental.

Se me ha olvidado comentaros que he aliñado un poco la comida del amigo con una de las pastillas que mi humano toma y que lo dejan totalmente fuera de juego, durmiendo a rienda suelta. La he machacado y la he puesto con cuidado en la zona central de la lata, dejando las esquinas libres para que yo pueda coger mi trozo de cualquiera de ellas sin levantar sospechas. ¡Si es que soy un genio!
Cinco minutos más tarde, el cachorro himalayo dormía a pierna suelta detrás de la entrada, con el estómago lleno y una plácida expresión en sus bigotes.
Lo que le sigue a este momento ya no es ni heróico ni épico. Simplemente es eficiente: sin nadie despierto vigilando la sede, he entrado, he buscado la hierba de gato, la he cogido y me la he llevado. He salido por la puerta principal andado con tranquilidad, sin nadie que me entorpezca.
Trabajo hecho.
Resumen:
- Organización: Ronroneros Rateros
- Misión: La Venganza de la Hierba
- Agente: Misino, alias El Coloso Sigiloso
- Estado: COMPLETADA CON ÉXITO
- Observaciones: Collar isabelino superado. Himalayo dormido. Zarina… todavía un enigma.
Hasta luego, gente!
Tricube Tales. Un sistema la mar de sencillo
Tricube Tales es un sistema de rol de mesa minimalista y narrativo. Está diseñado para una variedad de géneros y ambientaciones, y no requiere mucha configuración ni contabilidad.
Tricube Tales. Los Ronroneros Rateros
Los Ronroneros Rateros han de entrar en el refiguo de animales de la ciudad, donde los Pelosos tienen su sede, para recuperar la hierba que les pertenece, y de camino, si pueden, darles una buena lección para que aprendan quien manda en el barrio de Oakhill.