Durante semanas, la nieve cayó sin descanso sobre las colinas de Armadura Brillante, la primera provincia conquistada por los Hijos del Viento Frío. Las hogueras ardían día y noche, y desde lo alto de la Fortaleza erigida, Shivanian de la Tormenta observaba cómo su pueblo se adaptaba a su recién adquirido destino imperial.