Ahora el suelo se mueve por todas partes. Parece que la poca estabilidad que quedaba, se está yendo al garete…
Jugando en solitario, y mis gatos
Ahora el suelo se mueve por todas partes. Parece que la poca estabilidad que quedaba, se está yendo al garete…
El sol de la mañana filtraba sus primeros rayos a través de las ventanas de la cabaña, calentando suavemente la madera y el polvo que danzaba en el aire. Elaria estaba organizando sus notas cuando un golpe apurado resonó en la puerta. Al abrir, encontró a un aldeano con el rostro pálido y marcado por la angustia. Su cabello, antes oscuro, mostraba mechones ahora blancos como la nieve, y sus ojos reflejaban un miedo profundo.
El alba llegó con un resplandor tenue filtrándose entre las hojas de los árboles. El aire aún guardaba la frescura de la noche y la humedad del rocío cubría la hierba con un brillo perlado. Saria despertó sintiendo el peso del cansancio en cada músculo, su cuerpo un mapa de fatiga acumulada.