Se va extendiendo, más bien rápido que lento, y está llegando a todas partes, incluso en grietas y rutas donde nunca había crecido nada… ¡inquietante!
Jugando en solitario, y mis gatos
Se va extendiendo, más bien rápido que lento, y está llegando a todas partes, incluso en grietas y rutas donde nunca había crecido nada… ¡inquietante!
Elaria se asomó por la ventana. Desde la curva del camino que llevaba al pueblo, una comitiva de aldeanos cargaba ramos, cestos, y cintas largas con flores tejidas. Algunos llevaban sombreros festivos, y otros iban descalzos.
El sol pálido asomaba entre las nubes dispersas cuando Saria, Veyne y la bestia emprendieron el descenso de la montaña. A pesar de la mejoría en el clima, la humedad aún impregnaba la tierra y las rocas, volviendo el sendero resbaladizo y traicionero.