Hubo un tiempo en que los Hijos del Viento Frío temían al exceso. Temían producir más de lo que podían usar, temían ver cómo los recursos se pudrían en los almacenes, temían que la abundancia se volviera contra ellos.
Jugando en solitario, y mis gatos
Hubo un tiempo en que los Hijos del Viento Frío temían al exceso. Temían producir más de lo que podían usar, temían ver cómo los recursos se pudrían en los almacenes, temían que la abundancia se volviera contra ellos.
Último mes de la campaña del juego Conservas, intento 1 del mes de Diciembre. Cierre del año (y la campaña), en la que intentaremos conseguir unidad y superar un escenario difícil.
Amaneció con viento, con las ramas del lado este golpeanado la pared con cadencia irregular. Elaria ya estaba en pie desde hacía una hora, clasificando raíces y anotando lo que le quedaba de ungüento para escozores. Thiriel, que había salida aún más temprano a cazar, entró por la ventana a media altura, sacudiéndose una pluma mojada.
Saria avanzó más profundamente en la cueva, sosteniendo firmemente la lámpara de aceite cuya débil luz proyectaba sombras inquietantes sobre las paredes esculpidas en roca. Sentía la humedad impregnando cada aliento, haciendo que respirar resultase más pesado.