Her Odyssey. Partida 1. Día 21. El desertor.

Saria fue la primera en despertar a la mañana siguiente. A su lado, Veyne todavía dormía, el cansancio de los últimos días reflejado en su rostro. Kaelthar, por su parte, estaba inquieto, sus orejas erguidas y sus ojos fijos en la salida de la cueva. Se incorporó lentamente, tratando de no hacer ruido, y entrecerró los ojos en la penumbra. Algo se movía entre las sombras, algo que respiraba. No estaba solos.

Her Odyssey. Partida 1. Día 13. Extraños compañeros.

No hubo amanecer que anunciar aquel día. El alba apareció tímida y cansada tras la furia de la tormenta, ocultándose entre nubes pesadas y oscuras que abrazaban la montaña como un manto viejo y desgastado. Las nubes descendían lentamente por las laderas, convirtiéndose en jirones de niebla que reptaban silenciosamente sobre las rocas húmedas, dejando una estela fría tras su paso.

Her Odyssey. Partida 1. Día 10. El ojo del cazador.

Saria intenta salir del bosque lo antes posible para evitar más ilusiones. Su cuerpo está cansado, pero su mente sigue alerta. Cada sombra, cada sonido de las hojas al moverse con el viento, le recuerdan lo fácil que es caer en una trampa en este lugar. Sin embargo, tras una larga caminata, el espesor de los árboles comienza a abrirse, y la tierra oscura del bosque da paso a un sendero de piedra y polvo.