Cartas y tiradas
Vamos con la crónica de la Partida 1 del juego 32% del día 5.
Si acabas de aterrizar y quieres hacerte una idea de qué va el juego 32%, haz clic aquí para ir a la página donde más o menos explico de qué va esto, y si quieres descargarte directamente las instrucciones, puedes hacer clic aquí.
La carta es un A (cordilleras montañosas: cubiertas de nieve, piedras preciosas brillantes, montañas de cimas planas, empinadas, rocosas, etc.) de picas (negro: te encuentras con)
La tirada es un 5 (objetos fabricados por humanos: telas, ropa, partes de viejos trajes espaciales, cuchillas, armas, un refugio, etc..) y con los tréboles de la carta de antes, de repente encuentras.
Desarrollo
Abrí los ojos y, como cada día, el mundo había cambiado sin previo aviso.
Ayer dormí viendo un bosque a lo lejos. Hoy, en la distancia, había montañas.

No colinas, no simples elevaciones del terreno. Eran montañas colosales, una cordillera imponente que se alzaba como un muro en el horizonte. Ayer no estaban ahí. Pero esta mañana dominaban el paisaje, como si hubieran brotado de la nada mientras dormía.
Un resplandor cegador cubría las cumbres, reflejando la luz eterna de este mundo sin sombras. Era como mirar el sol de frente. Cada vez que intentaba fijar la vista, el fulgor me obligaba a apartar la mirada.
¿Metal? ¿Cristal? No lo sé. Lo único que sé es que no pienso acercarme. No quiero saber qué hay en esas montañas. No quiero descubrir qué más esconde este planeta.
Me giré en la dirección opuesta y seguí caminando.
No sé cuánto me queda. Pero hice los cálculos antes de salir y… la cuenta es aterradora. Dos días más. Dos días de oxígeno. Y luego nada.
Hoy no podía permitirme perder el tiempo. Tenía que encontrar la batería. Tenía que seguir aferrándome a la única posibilidad de salir de aquí.
Pero no la encontré. Solo encontré más huesos. Y cuencos. Había más de ellos, desperdigados por el suelo como si los hubieran dejado atrás a propósito. Algunos estaban intactos, otros rotos, fragmentados, enterrados en la tierra. Ya no tengo dudas: alguien los fabricó. Pero… ¿dónde están?
Cada nuevo hallazgo solo me da más preguntas, pero ninguna respuesta. Y ya no sé si quiero encontrar las respuestas, porque la única certeza que tengo ahora es que mañana podría ser mi último día.
No volveré a ver a mis peques.
No volveré a sentirlos abrazarme, a oír sus risas, a ver sus ojos brillar cuando me hablaban de sus cosas. Ni siquiera me despedí de ellos en condiciones antes de partir.
No volveré a ver el cielo de mi hogar. No volveré a respirar el aire fresco de la Tierra.
No volveré a oler la lluvia antes de que caiga.
No volveré a escuchar el rugido del mar ni a sentir la arena bajo mis pies.
Todas esas cosas que di por sentadas, que nunca pensé que podrían desaparecer, ahora son un recuerdo que se desvanece en la nada.
Cuando me marché, no sabía que sería la última vez que vería todo aquello. No sabía que debía despedirme.
Ahora es demasiado tarde. Ya no tengo esperanza.
Hoy lo he sentido por primera vez. La certeza de que no lo lograré.
Si mañana no encuentro la batería, todo estará perdido.
Estamos llegando al final…
Hasta luego, gente!
32%. Partida 1. Día 4. De 19% a 14% de Oxígeno.
Día 4. ¿Dónde están los demás? 32%.
32%. Partida1. Día 6. De 10% a 5% de Oxígeno.
Día 6. El fin de la esperanza. 32%.