32%. Partida1. Día 3. De 23% a 19% de Oxígeno.

Cartas y tiradas

Vamos con la crónica de la Partida 1 del juego 32% del día 3.

Si acabas de aterrizar y quieres hacerte una idea de qué va el juego 32%, haz clic aquí para ir a la página donde más o menos explico de qué va esto, y si quieres descargarte directamente las instrucciones, puedes hacer clic aquí.

La carta es un 7 (ruinas – de edificios, naves espaciales, esqueletos de animales, esqueletos humanos, descomposición natural, montañas, etc.) de picas (negro: te encuentras con)

La tirada es un 5 (objetos fabricados por humanos: telas, ropa, partes de viejos trajes espaciales, cuchillas, armas, un refugio, etc..) y con las picas de la carta de antes, de repente encuentro.

Desarrollo

El hambre ha sido lo primero que sentí al despertar. Un vacío en el estómago que casi dolía.

Decidí volver al bosque donde encontré el transmisor ayer, con la esperanza de hallar más plantas comestibles. Pero sin una forma de orientarme, con este sol que nunca cambia de posición, acabé completamente perdido. No encontré el bosque.

En su lugar, me topé con algo que no esperaba.

Frente a mí, esparcidos por el terreno como si fueran los restos de una batalla olvidada, había huesos. No huesos comunes, no de algo que pudiera reconocer. Eran enormes. Nunca he visto un cementerio de elefantes, pero esto tenía que ser algo parecido… solo que cada criatura era del tamaño de diez elefantes.

Partida 1 del juego 32% Día 3. Restos
32%. Cuencos

No sé cuánto tiempo pasé observando los restos. Eran inquietantes, como si su mera presencia alterara el ambiente. Pero lo que realmente me hizo detenerme fue lo que encontré junto a ellos.

Entre los huesos había cuencos. O al menos algo que se parecía mucho a cuencos. Estaban hechos del mismo material óseo y tenían una forma demasiado perfecta para ser natural. No creo que ninguna criatura tenga huesos en forma de cuenco.

Lo que significa que alguien los fabricó.

Este planeta… ¿alberga vida inteligente? ¿O la albergó en algún momento?

La idea me puso la piel de gallina. No estoy seguro de si me emociona o me aterra.

Cogí uno de los cuencos. Tal vez me sirva más adelante.

Seguí caminando y, con un poco de suerte, encontré un grupo de plantas similares a las que comí el primer día. Al menos pude saciar el hambre.

No quise dormir cerca de esas osamentas. No quería averiguar si las criaturas que murieron aquí aún tienen descendientes vivos. Así que me alejé y marqué una flecha en el suelo, indicando la dirección del cementerio. Mañana seguiré en otra dirección.

Tengo que encontrar ese bosque de nuevo. Necesito más piezas… necesito una batería.

¡Hemos mejorado! ¡Tengo un transmisor! Ahora, a por la batería!!

Hasta luego, gente!

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