Her Odyssey. Partida 1. Día 39. El precio de la lealtad.

Seguimos con la historia con la crónica de la Partida 1 del juego Her Odyssey, día 39.

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Estadísticas iniciales

Partida 1 al juego Her Odyssey. Saria.
EstadísticasContadores
Vitalidad5Días favorables22
Rapidez3Días desfavorables16
Fortaleza3Esperanza13

El desafío de las cartas

6 de Tréboles

Los tréboles sugieren tierras baldías, montañas, mar. Una maldición. Un cambio repentino de terreno. Un crimen. Un umbral. Codicia. Un extraño necesitado. Un idioma desconocido. Un desastre natural.

Como el valor es 6, el desafío es medio.

Desarrollo

El amanecer trajo consigo el peso de la realidad. No tenía margen de error. Debía entrar en Velmanar cono una viajera más, como si no hubiese estado huyendo, como una viajera más.

Ató su daga con firmeza contra su pierna, debajo de su ropa. No podía entrar armada a plena vista. Envolvió la perla en un trozo de tela dentro de su bolsa, para evitar robos indeseados. Se aseó un poco, usando el agua de su cantimplora, y se peinó. Ahora ya tenía el aspecto de una viajera, pero no de una pordiosera.

Kaeltar gruño suavemente cuando ella se inclinó y apoyó la frente contra la suya.

—Espérame.

Saria se encaminó a la ciudad a la luz del amanecer. A lo lejos ya podía distinguir la ciudad, pero también vio una figura que cojeaba, medio a la carrera, se acercaba directamente a su posición. A medida que la figura y ella se acercaban, pudo distinguir su rostro cubierto de sudor y las ropas desgarradas.

—¡Veyne!

Él levantó la cabeza de golpe, su mirada salvaje y desesperada al reconocer su voz.

—¡Saria!

Saria corrió hacia él, cerrando la distancia en segundos, al llegar a su lado, Veyne casi se desplomó sobre ella. Lo sostuvo como pudo, sintiendo el peso de su cuerpo contra el suyo. Estaba herido. Su pierna tenía un corte profundo, su pantalón estaba manchado de sangre seca y su respiración era errática. Pero al menos estaba vivo.

—Dioses… —murmuró Saria, sosteniéndolo con fuerza—. ¿Qué te hicieron?

—Oh, ya sabes… lo normal. —soltó Veyne con una risa entrecortada.

—¿Dónde está Aren?

La sonrisa de Veyne se desvaneció, y su expresión se volvió sombría.

—Lo tienen.

Saria apenas tuvo tiempo de decidir qué hacer, porque Kaelthar apareció sin que nadie lo llamara. Saria no dudó.

—Veyne, arriba.

Él no tuvo fuerzas para discutir. Con la ayuda de Saria, se sujetó al lomo de Kaelthar, dejando escapar un gruñido de dolor cuando su herida se resintió. Kaelthar esperó solo un segundo antes de echar a correr. Saria lo siguió, su respiración agitada, con el pulso aún acelerado por la imagen de Veyne escapando de la ciudad. No se detuvieron hasta que la traquilidad del bosque los envolvió.

Kaelthar frenó su carrera y dejó que Veyne bajara con cuidado. Saria se arrodilló junto a él de inmediato y comenzó a examinar sus heridas. Mientras tanto, le pidió que le explicara todo lo que había pasado. Veyne dejó escapar una risa amarga.

—Pensé que no lo lograría.

—Pero lo lograste.

Veyne cerró los ojos por un segundo, y cuando los abrió comenzó a relatar la historia.

—Nos estaban trasladando. Nos llevaban a un fuerte de la Orden. No sé dónde exactamente, pero estaba cerca. Aren y yo decidimos que solo teníamos una oportunidad.— Veyne cerró los ojos un momento, como si volviera a estar allí, sintiendo la tensión del momento.— Cuando uno de los soldados se acercó demasiado, Aren me lanzó una mirada. La entendí de inmediato y actuamos al mismo tiempo. — Veyne dejó escapar una risa amarga.— Robamos sus espadas y atacamos por sorpresa, y asombrosamente funcionó, al menos por un instante parecía que lo íbamos a tener fácil, pero entonces comenzaron a aparecer más y más soldados. Eran demasiados para nosotros dos, y aunque la sorpresa nos había dado algo de ventaja, no fue suficiente para vencer al número de soldados que había.

—Nos defendimos como pudimos. —La voz de Veyne sonaba más áspera ahora—. Matamos a varios. Pero entonces… nos superaron… y Aren cayó.— Veyne desvió la mirada, como si la culpa le pesara demasiado. — Lo inmovilizaron. Lo sujetaron como a un animal rabioso.

—¿Y tú?— preguntó Saria con las lágrimas saltadas.

Veyne tragó saliva.

—Corrí.

Silencio.

Veyne apoyó la cabeza contra el árbol.

—Aren y yo hicimos un pacto. Uno de los dos debía encontrarte. Y esta vez… fui yo.

Saria inhaló lentamente. Miró a Veyne, destrozado por dentro, pero vivo. Miró a Kaelthar, que observaba en silencio, como si ya supiera lo que iba a pasar y miró el camino de regreso a Velmanar. Y supo que no tenía opción. Se puso de pie, con la decisión reflejada en sus ojos.

—Voy a buscarlo.

Veyne la miró, sorprendido.

—Saria… el fuerte está lleno de soldados.

—Lo sé.

—Será una locura.

—Lo sé.

Ambientación de la partida 1 del juego Her Odyssey

Veyne se enderezó con esfuerzo, apoyándose contra el árbol.

—No vas a ir a buscarlo. No vamos a ir a buscarlo.— El tono de su voz era firme, decidido.

Y eso la enfureció.

—¿De qué estás hablando? —Saria apretó los puños—. Es Aren. No podemos dejarlo allí.

—Sí, podemos.— discrepó veine sostuviéndole la mirada.

Silencio.

—¿Cómo puedes decir eso? — explotó Saria.

Veyne cerró los ojos como si el peso de la conversación fuera demasiado grande.

—Porque fue lo que decidimos.

—¿Qué?

—Aren y yo decidimos que si uno de los dos caía, el otro no volvería por él. Y por supuesto, tú no te verías involucrada, no lo permitiríamos.

Saria sintió un nudo en la garganta.

—No.

—Sí. Lo decidimos juntos.

—Pues yo no estuve en esa decisión.

Veyne soltó una risa amarga.

—Porque sabíamos que tú harías justo esto.

Saria sintió rabia, impotencia.

—¡Es una locura! Aren sigue vivo.

Veyne negó con la cabeza.

—No lo sabemos con certeza, Saria.

—¿Qué significa eso?

Veyne tragó saliva.

—Cuando conseguí escapar, la cosa ya no pintaba bien, y además, la Orden no lo va a dejar vivir mucho tiempo.

—Entonces tenemos que darnos prisa.

—No, Saria.— La miró con seriedad absoluta.

Tirada de dados

Saria cerró los ojos. Cada parte de su ser quería gritar, correr, pelear. Pero no lo haría. Cuando volvió a abrir los ojos, su voz sonó más fría, más dura.

—Está bien.

Veyne la miró con sorpresa. Esperaba pelea. Esperaba que ella insistiera.

—¿De verdad…?

Saria asintió con una mirada gélida.

—Sigamos adelante.

Veyne no dijo nada. Conociéndola, sabía que esta decisión la estaba destrozando. Kaelthar dio un paso adelante y apoyó su hocico en el hombro de Saria. No estaba sola, pero Aren no estaba con ellos, y posiblemente nunca volvería a estarlo.

El fuego parpadeaba débilmente en la oscuridad. El silencio entre Saria y Veyne era pesado, cargado de todo lo que no estaban diciendo. Kaelthar estaba despierto, en guardia, vigilando los alrededores.

Veyne cerró los ojos con cansancio.

—Supongo que tenemos que encontrar otra forma de llegar a la ciudad hundida.

Ambientación de la partida 1 del juego Her Odyssey

Saria asintió lentamente, sin mirarlo.

—Mañana. Cuando estés mejor.

Él no discutió. Sabía que ella no se refería solo a sus heridas. Ella también necesitaba unas horas para recomponerse, para tragarse el dolor y endurecerse otra vez. Mañana tendrían que marcharse lejos de Velmanar, lejos de Aren.

—Iremos a la costa. —Su voz sonaba seca, sin emoción—. Alguna población debe haber. Podremos conseguir transporte.

Veyne dejó escapar una risa sin alegría.

—¿Y cómo piensas pagar?

Saria lo miró.

—Ya veremos.

La conversación murió ahí. No tenían un plan, pero tenían que seguir adelante.

Saria se recostó sobre la tierra, con la vista fija en el cielo estrellado. Y mientras la brisa nocturna movía las hojas de los árboles, se preguntó cuánto más tendría que perder antes de llegar al final.

La noche los envolvió en su manto silencioso. Después de todo lo que habían pasado, ninguno de los dos quería dormir solo. Así que se quedaron juntos. Saria y Veyne se acomodaron sobre Kaelthar, usando su cálido pelaje como refugio. El lobo no se movió, ni protestó. Solo se quedó allí, firme, como un guardián en la oscuridad.

Veyne soltó un suspiro cansado.

—No sé cuánto más vamos a aguantar.

Durmieron en paz.

Ambientación de la partida 1 del juego Her Odyssey

Estadísticas finales

Tiradas de dados: 3. Puntuación Omén: 6. Día desfavorable.

Partida 1 al juego Her Odyssey. Saria.
EstadísticasContadores
Vitalidad5Días favorables22
Rapidez4Días desfavorables17
Fortaleza3Esperanza13

¡Qué mal! Hemos perdido a Aren… el pobre… en el fondo era buena persona…

Hasta luego, gente!

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