Seguimos con la historia con la crónica de la Partida 1 del juego Her Odyssey, día 38.
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Estadísticas iniciales

| Estadísticas | Contadores | ||
|---|---|---|---|
| Vitalidad | 5 | Días favorables | 21 |
| Rapidez | 3 | Días desfavorables | 16 |
| Fortaleza | 4 | Esperanza | 13 |
El desafío de las cartas

Las picas sugieren bosques, acantilados, desiertos. Un cambio repentino en el clima. Restos. Una emboscada. Un juramento. Un malentendido. Dudas y desesperación. Una extraña bestia. Un enfrentamiento con la sombra del vagabundo.
Como el valor es 2, el desafío es muy bajo.
Desarrollo
Saria despertó sobresaltada, con la risa de Lysandre aún resonando en su mente. Aren y Veyne no habían acudido, no habían escapado, y si no actuaba pronto, podría perderlos para siempre. Se sentó en silencio junto a Kaelthar, observando la luz dorada filtrarse entre las hojas del bosque. Mientras más lo pensaba, más se hundía en la culpa. Los había dejado atrás.
En el fondo de su mente, el verdadero propósito de su viaje resonaba sin cesar. La Ciudad Hundida, la perla, si seguía adelante, quizás podría evitar a Lysandre y Dagon, quizás conseguiría respuestas y los salvaría de algo mucho peor. No solo a ellos, sino a todo el mundo.
Pero ¿Cómo podía seguir adelante, sabiendo que Aren y Veyne podían estar sufriendo?
No podía decidir, no podía renunciar a ninguna de las dos cosas…
Saria cerró los ojos y respiró hondo. Ya había tomado una decisión. Es cierto que Aren y Veyne eran sus amigos, es más, eran su familia, pero la humanidad entera dependía de lo que estaba en juego. Si la perla caía en las manos equivocadas, no solo ellos estarían en peligro. Todo estaría en peligro.
Se puso de pie con decisión, mirando a Kaelthar.
—Seguimos adelante.
Kaelthar la observó con intensidad, gimiendo lastimeramente, pero se puso a su lado. Era su guardián, tenía que acatar su decisión.
Sin más palabras, se giró y comenzó a avanzar por el bosque.
¿De verdad tiene la fortaleza suficiente para dejar atrás a sus amigos? ¿Seguro?
Tirada de dados: 1, 1, 2 y 2.
Fracaso parcial.
Cada paso que daba era un puñal en el pecho. Casi al medio día, Saria se detuvo. El viento sopló, agitándole el cabello, pero ya no avanzó. No podía dar un paso más. No era una traidora, no podía dejarlos atrás. No podía. La humanidad… tendría que esperar, porque sin Aren y Veyne, ella no era nada. Y si había algo en este mundo que valiera la pena salvar, era ellos.
Se giró de golpe y comenzó a caminar de vuelta hacia Velmanar. Kaelthar no dudó ni un segundo en seguirla.
Cuando estuvo de nuevo en la linde del bosque, contemplando la ciudad, el instinto de Saria le pedía que siguiera adelante, que se deslizara entre las sombras y encontrara a Aren y Veyne esa misma noche, pero se dio cuenta de que la ciudad estaba demasiado vigilada. Las patrullas se reforzaban en las afueras de la ciudad, y si intentaba entrar ahora, el mas mínimo error la delataría. Y entonces, los tres estarían en apuros. Así no lo iba a lograr.
Tomó aire lentamente, obligándose a calmar su pulso. No era cobardía, era estrategia. Volvió a entrar en el bosque, que la recibió con su oscuridad silenciosa. Cuando Kaelthar la miró receloso, con la alerta reflejada en sus ojos dorados, pero Saria negó con la cabeza.
—No podemos entrar ahora. Hay demasiados guardias.
Kaelthar emitió un gruñido bajo, como si aprobara su decisión. Saria se dejó caer sobre la hierba y miró el cielo estrellado.
—Entraré por la mañana, como cualquier otro viajero que llega a la ciudad.
Kaelthar se acomodó junto a ella, su pelaje cálido contra su brazo. Mañana… encontrarían a Aren y Veyne.

Estadísticas finales
Tiradas de dados: 6. Puntuación Omén: 2. Día favorable.

| Estadísticas | Contadores | ||
|---|---|---|---|
| Vitalidad | 5 | Días favorables | 22 |
| Rapidez | 3 | Días desfavorables | 16 |
| Fortaleza | 3 | Esperanza | 13 |
¡Eso está mejor! ¡No se puede ir sin ellos!
Hasta luego, gente!
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