Vamos con la crónica de la Partida 1 del juego Her Odyssey, día 18.
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Estadísticas iniciales

| Estadísticas | Contadores | ||
|---|---|---|---|
| Vitalidad | 1 | Días favorables | 11 |
| Rapidez | 2 | Días desfavorables | 6 |
| Fortaleza | 1 |
El desafío de las cartas

Los corazones nos van a proporcionar algo relacionado con emociones intesas, relaciones, vínculos y afecto.
Como el valor es 8, el desafío es medio – alto.
Desarrollo
La mañana llegó envuelta en una brisa suave, cargada con el aroma de la hierba húmeda y la madera. Saria se desperezó bajo el dosel de los árboles, sintiendo el calor del sol filtrarse entre las hojas. No se había dado cuenta de lo cansada que estaba hasta ahora, cuando el cansancio parecía haber aflojado su agarre sobre su cuerpo.
Veyne ya estaba despierto, sentado sobre un tronco cercano, afilando su daga con calma.
Cuando levantó la vista y sus miradas se encontraron, Saria sintió algo extraño en su estómago, y ella sabía que no era hambre en absoluto.

—Buenos días —dijo ella, con la voz aún adormilada.
Veyne sonrió de lado, ese gesto suyo que parecía siempre al borde de una broma.
—No creí que fueras capaz de dormir tanto —comentó con tono burlón—. Supongo que el estómago lleno ayuda.
Saria rodó los ojos y se sentó junto al fuego ya apagado.
—¿Y qué hay de ti? ¿Dormiste bien o pasaste la noche en vela jugando con ese cuchillo?
Veyne la miró de reojo, como si analizara su pregunta más de lo necesario.
—Dormí. Un poco.
Hubo un instante de silencio. Saria no podía negar que últimamente sentía algo diferente cuando estaba con él. Una sensación de cercanía, de entenderse con pocas palabras. Algo que no esperaba sentir, que no quería sentir…
Más tarde, mientras recogían el campamento, Saria se inclinó para levantar una de las mantas que había doblado la noche anterior. Al hacerlo, sintió como Veyne la estaba mirando. Fue solo un instante, una fracción de segundo en la que sus ojos recorrieron su figura, pero Saria lo notó. Se enderezó lentamente, sin apartar la vista de él, esperando que dijera algo. Pero Veyne, en lugar de hablar, apartó la vista y siguió con lo suyo. Como si nada hubiera pasado.
Saria sintió que su corazón latía un poco más rápido de lo normal. Estaba un poco paranoica, ¿no?
Ya estaban casi listos para continuar su camino cuando Veyne se acercó a ella con algo en la mano.
—Toma —dijo, extendiéndole un pequeño objeto.
Saria lo tomó y bajó la vista. Era un colgante rústico, hecho con una pequeña piedra de río perforada, atada a un cordel simple. Nada lujoso, nada especial… pero aun así, Saria sintió un nudo en la garganta. Era un regalo.
—Lo encontré en el arroyo esta mañana —explicó Veyne, encogiéndose de hombros—. No sé, me recordó a ti.
Saria lo miró, sin saber exactamente qué decir. «Me recordó a ti.» Era una frase sencilla, pero con un gran significado…
—Gracias —dijo finalmente, con una sonrisa que no pudo contener del todo.
Veyne sonrió de lado, pero no dijo nada más.
Y Saria se quedó con el colgante en la mano, sintiendo su peso, más significativo de lo que debería. Rápidamente se lo ató al cuello y lo dejó visible, por fuera de su vestimenta.
El sol descendía lentamente en el horizonte cuando decidieron hacer una pausa y descansar.
Se sentaron junto a una roca grande, uno al lado del otro, observando los colores del atardecer teñir el cielo de naranja y rosa. Un silencio cómodo los envolvía. Saria jugaba distraídamente con el colgante que Veyne le había dado, pasándolo entre sus dedos. Finalmente, habló sin mirarlo:
—¿Por qué eres así?
Veyne arqueó una ceja.
—¿Así cómo?
Saria lo miró entonces, con una media sonrisa en los labios.
—Así. Difícil de leer. Un momento pareces completamente indiferente y al siguiente… —hizo una pausa, buscando las palabras correctas— …me das un colgante sin razón alguna.
Veyne se rió suavemente, sacudiendo la cabeza.
—Tal vez solo disfruto manteniendo el misterio.
Saria sintió un escalofrío recorrer su espalda. No por el frío, sino por la forma en que Veyne la miraba ahora. Como si la estuviera viendo realmente. Como si quisiera decir algo más. Esperó y esperó, pero Veyne no lo hizo. Al cabo de un rato, Veyne apartó la mirada y se puso en pie.
—Deberíamos seguir avanzando antes de que oscurezca.
Saria asintió, pero no pudo ignorar la sensación que le quedó en el pecho.
Después del atardecer, cuando decidieron avanzar un poco más antes de acampar, se encontraron conque el sendero por el que avanzaban terminaba abruptamente en un arroyo crecido por las lluvias. No había ningún paso a la vista, ni una forma sencilla de cruzarlo. Las piedras resbaladizas y la corriente hacían que cruzar fuera un riesgo, pero no sabían a qué distancia podrían encontrar un paso seguro y les podría llevar demasiado tiempo.
—Podemos saltar entre esas rocas —sugirió Veyne, señalando algunas piedras que sobresalían del agua.
Vamos a hacer una tirada de rapidez para ver si podemos cruzar bien el arroyo.
Tirada de dados: 1 y 1.
Fracaso total.
Aunque era bastante peligroso cruzar, era la opción más lógica.
Veyne se puso a cruzar, y parecía irle bien…
Aunque no podemos decir lo mismo de Saria. Ella se preparó para saltar de una pieda a otra, comenzó a dar saltos, con tan mala suerte que eligió como punto de apoyo una roca cargada de musgo. Al pisarla, resbaló, su pie se deslizó, y en un instante perdió el equilibrio, cayendo al agua con un fuerte chapoteo. No pudo sujetarse a ninguna roca ni rama ni nada de nada, así es que la corriente comenzó a arrastrala.
—¡Saria! —gritó Veyne.
Él reaccionó de inmediato, sin pensarlo dos veces, y saltó tras ella.
Vamos a realizar una tirada de fortaleza, para ver si Veyne consigue agarrar a Saria a tiempo para impedir que la corriente la arrastre.
Tirada de dados: 1.
Fracaso total.
Veyne saltó al agua tras Saria, pero la corriente era más fuerte de lo que pensaba. Intentó alcanzarla, pero la corriente lo empujó también. Ambos fueron arrastrados varios metros, golpeándose con las rocas bajo el agua. Saria intentaba respirar, pero el agua la cubría una y otra vez. La desesperación se apoderó de ella por un instante… hasta que sintió una mano sujetándola con fuerza. Veyne logró alcanzarla, pero estaba agotado. Si no hacen algo pronto, los dos acabarán en problemas más graves.
Vamos a ver si con vitalidad conseguimos llegar a la orilla..
Tirada de dados: 2.
Fracaso parcial.

Saria y Veyne lucharon contra la corriente, pero estaban demasiado agotados. Las aguas los arrastraban cada vez más rápido, haciéndolos chocar contra rocas y ramas sumergidas. El agua estaba helada, sus músculos se entumecían. Parecía que no podrían salir por su cuenta…
Hasta que un rugido estremeció el aire. Kaelthar apareció de entre los árboles y saltó al agua sin dudarlo. La bestia se lanzó con precisión, nadando con una fuerza impresionante. En cuestión de segundos, Kaelthar sujetó a Saria con sus poderosas fauces, asegurándose de no hacerle daño, y la arrastró fuera del agua. Luego, con igual destreza, se lanzó tras Veyne y lo empujó hacia la orilla con su enorme cuerpo. Cuando por fin lograron salir, los dos estaban empapados, tosiendo y jadeando. Pero estaban vivos.
Saria se desplomó en la hierba, con el cuerpo tembloroso y la respiración entrecortada. Veyne la miró y soltó una carcajada ahogada.
—¿Por qué siempre terminamos así? —bromeó, sin aliento.
Saria negó con la cabeza, sin fuerzas para responder.Pero cuando alzó la mirada hacia Kaelthar, le dedicó una sonrisa agradecida.

Estadísticas finales
Tiradas de dados: 5. Puntuación Omén: 8. Día desfavorable.

| Estadísticas | Contadores | ||
|---|---|---|---|
| Vitalidad | 1 | Días favorables | 11 |
| Rapidez | 2 | Días desfavorables | 7 |
| Fortaleza | 1 |
Qué mojada se acaban de pegar. Veremos a ver si no se nos ponen malos.
Hasta luego, gente!
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